Música de ascensor
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Vivimos, nos dicen y repiten, en un mundo en el que lo global y lo local acaba creando un único mosaico. El concepto mismo de identidad es revisado constantemente a la luz de algo tan sencillo como la deslocalización cultural: esto es vivir en Barcelona, París o Londres como si uno no hubiera salido nunca del norte de Pakistán, unido a todas horas por la parabólica y la red al lugar que uno ha dejado atrás, y sin sentir la necesidad de conocer la cultura de la sociedad donde uno ha aterrizado. Y se celebran grandes debates sobre la tensión entre integración y desarraigo, y los expertos discuten sobre las ventajas y problemas de los modelos francés, británico o estadounidense....[leer más]
